domingo, 12 de agosto de 2012

Warabigami. Capítulo 1. Parte 4


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Despierta y siente la boca ácida, como si el líquido de una batería alcalina se hubiera derramado en su boca. La intensa luz que atraviesa la ventana le parece demasiado irritante a sus ojos. A penas puede divisar bien y da un vistazo a la habitación. Ha estado ahí antes. Es la sala de enfermería de la universidad. 

Levanta la vista y sobre ella ve una bolsa de líquido transparente que, a través de una manguera, termina justo en su muñeca, donde un cateter está pasando el medicamento. La cortina blanca le impide ver más allá, pero junto a ella hay una pequeña mesa desayunadora con una banana, un tazón de arroz cubierto por un plástico transparente y un termo que seguramente guarda algún líquido caliente. 

Se lleva la mano a la frente. De pronto ha sentido una jaqueca apoderarse de su cabeza. Los recuerdos llegan a ella en un parpadeo y se sorprende al recordar lo que ha pasado. Ha estado peleando con el profesor Yamato, después con el chico de los ojos azules y antes de terminar se ha desmayado. La falta de alimento, el duro ejercicio y los nervios se han juntado para hacerle pasar un mal momento y dejarla en ridículo en su única oportunidad. Se tapa los ojos con ambas manos y los talla. Lo ha arruinado. Lanza un suspiro de resignación y de pronto siente unas enormes ganas de llorar. Siente los ojos calientes y unas lágrimas amenazan con salir. 

—¿Sabes dónde estaba tu glucosa? Por los suelos —es el profesor Yamato quien habla. Está sentado en el banquillo al lado de la cama, él también es un artista marcial y ha llegado con sigilo a sentarse a su lado. En una de sus manos trae un cigarrillo encendido, a pesar de que en la entrada hay un letrero que dice "no fumar". Akane puede notar que en una de sus fosas nasales aún tiene restos de sangre seca. 

–Lo siento mucho— consigue pronunciar Akane con vergüenza. Su voz es sólo un hilo. Se talla las lágrimas de los ojos para evitar que la vea llorar.

—¿Lo de la nariz? Ya ha pasado. Aunque me sangró por mucho tiempo. Hacía mucho que alguien me daba en la cara. Duele.

Akane baja la mirada, apenada.

—Tendo, escúchame bien. Sé que eres una artista marcial y todo eso y sé por los problemas y carencias por las que tenemos que pasar y que primero está nuestro orgullo y todo eso...

Akane levanta su mirada hacia él. Está apretando la sábana blanca con toda su fuerza. 

—… pero también debes recordar que eres una chica joven y que debes cuidar tu cuerpo como a un templo. Debes comer bien. Ayer que estuvimos en la cafetería estuve a punto de pedir algo para ti, pero sabía que heriría tu orgullo. A veces hay que dejar esas cosas de lado y aceptar la ayuda de otros. 

Akane asintió.

—Será mejor que pases el resto de las vacaciones en casa de tu padre, descansando y comiendo bien. La vida sola, parece que no te va. Y deberías pedir unos días de descanso en la biblioteca. 

No voltea a verlo. Lo único que quiere es que se vaya y la deje llorar en paz. 

—Cuando volvamos a clases, quiero que estés repuesta. Fuerte, para evitar que sucedan estas cosas. ¿Qué pasará si te desmayas en medio de una clase? Los alumnos nunca te tomarán en serio. Quiero una maestra fuerte, y no me refiero sólo a que pueda romper narices. ¿Me explico? 

—¿Eh? 

—Te haré llegar el contrato más tarde. Por hoy quédate en la enfermería hasta que se acabe ése tratamiento intravenosa, ¿de acuerdo? 

—¿C-Contrato? 

—Sí, contrato. Algo que se firma cuando se da un nuevo empleo.

—¿Quiere decir que… que me quedaré con el empleo? 

—Shimamoto no se desmayó, pero es un árbol con pies y manos. Tú te alimentas mal, pero jamás había visto a una chica pelear de esa manera… No tengo otra opción. Espero que no me defraudes.

Akane siente un júbilo que la hace sentir mareada. 

—No lo haré.

Yamato le da una palmada en el hombro y se levanta para abandonar el cuarto. 

—¿Profesor Yamato? 

—¿Sí? 

—¿Quién era el chico? 

—¿El chico? ¡Ah! El chico que te salvó de romperte el cráneo.

Akane asiente. 

—Es un estudiante de cuarto. Ya los presentaré propiamente después. Por ahora concéntrate en recuperarte. 

Una vez que Yamato se va, Akane se queda pensativa. La mañana ha sido tremendamente cansada, pero además inquietante. ¿Quién era ése chico? Recuerda que sintió escalofríos cuando escuchó su voz en su oído, y la mirada intensa, los ojos azules que vio antes de caer en la inconsciencia. 

Le eran tan familiares.

Pero no podía ser.

¿O si? 

CONTINUARÁ. 

4 comentarios:

  1. Te he leido por Fanfiction y me encanta como escribes. No es una escritura pesada ni mucho menos, ni tan escueta como para no disfrutarla, todo lo contrario, hace que te enganches a tus historias. Me encanta! Espero poder seguir leyendote seguido, aquí tienes a una seguidora ;).

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    1. ¡Muchas gracias! Me halagas mucho. Te agradezco tu tiempo, por acá estaré publicando más. Saludos.

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  2. quiero maaaaas¡¡¡¡

    esta ecxelente Nubys, de hecho quiero ser tu fan ¿me aceptas? jajajaja

    ojala subas pronto algo mas, me gusta como va la historia ;D

    hasta luego

    pd:(otra vez aunque te termine aburriendo :D) FELIZ CUMPLE¡¡¡¡¡¡

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    1. Mi Jenny!!!

      Muchas gracias por pasarte por este rincón olvidado del internet, ja ja. No creo merecer fans, pero muchas gracias, por supuesto que te acepto, ja ja.

      Y gracias por los deseos de cumpleaños. Trataré de subir pronto el próximo capítulo de esta historia, o por lo menos un adelantito.

      Besos :*

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