La inspiración para escribir —y en general para la creación de cualquier obra artística— puede venir de cualquier parte: la vida cotidiana, la naturaleza, las experiencias y por supuesto de otras artes. En mi caso, tiendo a encontrar inspiración en la música, principalmente en las letras de las canciones. Mi más reciente trauma musical es Edith Piaf, una cantante francesa cuyo apogeo estuvo entre los años 50-60. Ella nunca compuso sus letras pero las interpretaba de una manera tan vívida y apasionada que parecían hechas sólo para ella, y de hecho, hasta la fecha, nunca he escuchado un sólo cover de una de sus canciones que me convenza del todo.
La canción que más me gusta de ella es "La foule" que en español se traduce como "La muchedumbre". La razón por la que me gusta es porque cuenta una pequeña historia sobre una mujer que durante una fiesta es arrastrada por la muchedumbre hasta los brazos de un hombre con el que tiene una conexión especial, se siente feliz mientras baila con él, pero de pronto la misma muchedumbre que la ha arrastrado hacia él, se lo arrebata, dejándola completamente perdida.
Comparto la letra traducida al español y más abajo el vídeo, la verdad es una canción muy linda, con una música hermosa —un vals peruano— y la voz de Edith por sí sola ya vale la pena:
| La muchedumbre Veo de nuevo la ciudad en fiesta y en delirio que se asfixia bajo el sol y bajo la alegría. Oigo en la música los gritos, las risas que estallan y rebotan a mi alrededor. Y perdida entre esta gente que me empuja despistada, desamparada, me quedo allí cuando de repente, me vuelvo, él retrocede, y la muchedumbre viene, me tira entre sus brazos... Empujados por la muchedumbre que nos lleva nos arrastran aplastados uno contra el otro no formamos mas que un solo cuerpo y la multitud sin esfuerzo nos empuja, encadenados ambos y nos deja a los dos alegres, embriagados y felices. Arrastrados por la muchedumbre que se lanza y que baila una loca farándula nuestras manos quedan unidas Y a veces levantadas Nuestros cuerpos enlazados se levantan y vuelven a caer juntos alegres, embriagados y felices... Y la alegría salpicada por su sonrisa me traspasa y salta en el fondo de mí pero de repente doy un grito entre las risas Cuando la muchedumbre viene a sacarle de entre mis brazos... Empujados por la muchedumbre que nos lleva Nos arrastra nos aleja a uno del otro yo lucho y resisto pero el sonido de su voz se ahoga entre las risas de los demás y grito de dolor, de furor y de rabia Y lloro... Arrastrada por la muchedumbre que se lanza y que baila una loca farándula soy arrastrada lejos y aprieto mis puños, maldiciendo a la muchedumbre que me roba al hombre que ella me había dado y al que jamás volveré a tener... |

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