Tengo unas horribles ideas acerca del amor, unas que nadie entiende ni comparte. Que a veces duelen, que a veces no entiendo, que me dejan triste cuando voy a dormir, que me hacen refugiarme en la ficción una y otra vez, que me hacen preguntarme si en el mundo hay casualidades o todo es simplemente destino.
No es que no crea en el amor, —entiéndase que cuando hablo de amor me refiero al sexual, Eros—he estado enamorada y sé lo fuerte que puede llegar a ser, sé cómo se siente caminar sobre algodón e ir a la cama con una sonrisa y que esa persona esté siempre en los sueños, siempre en los pensamientos. No, no es que no crea que el amor real existe. Mi idea fatalista sobre el amor la planteo de esta manera: No todos conocerán a su pareja ideal en esta vida y los que lo consiguen, son afortunados.
Trataré de explicarlo de manera sencilla. Es posible que en esta vida amemos a dos o tres personas diferentes. No hablo del enamoramiento falso que algunas personas dicen sentir sólo como excusa para iniciar una relación que terminará a los dos meses. Hablo de ése amor que lo derriba todo, que destruye, que duele, que inspira. Pero, ¿cuántas veces seremos correspondidos? Tal vez, debido a nuestra insistencia, esa persona termine por dar su brazo a torcer y nos corresponda, pero ahí ya entró una labor de convencimiento.
Para mí el amor entre dos personas, es decir, el amor mutuo, debe ser como un choque eléctrico, perceptible desde el primer momento. Debe ser de tal manera que cuando esas dos personas se conozcan por primera vez vean en los ojos de la otra —sea tan claro— que están hechas la una para la otra. Hay una diferencia muy grande entre éste choque, este "amor a primera vista" y un amor unilateral que se convierte en correspondido después de arduo trabajo.
Hasta aquí todo parece muy romántico, pero la parte fea viene al explicar mi primera hipótesis. Llama mi atención como la gente consuela a otra gente diciéndole: "Ya llegará el/la indicado/a", "Ya conocerás a tu amor ideal", "Ya viene algo mejor" como si tuvieran la certeza absoluta de que va a suceder. Para mí no es así. Creo que hay un cincuenta por ciento de probabilidades de que conozca a mi persona ideal y el otro cincuenta por ciento me destina a una vejez dentro de una casa victoriana, rodeada de gatos y pajaritos a los que les perderé la cuenta, merendando alfajores y té mientras leo a Baudelaire —hey, puesto así no suena tan mal—.
Si observamos el mundo de alrededor nos daremos cuenta de que no, no estamos destinados a ninguna persona en especial y en esta vida no tenemos asegurado el encontrar a una persona que nos complemente perfectamente. De ahí que gente maravillosa muera en completa soledad. Me recuerda por ejemplo a un amigo de mi padre que pudo haberle robado el título a Teresa de Calcuta y sin embargo murió joven, víctima de cáncer, totalmente solo.
Las personas que logran conocer al amor de su vida son afortunadas. Son como esa gente que nace en familias millonarias y heredarán una vez que cumplan dieciocho, y para los veinticinco tendrán una fortuna tan enorme que perderán la cuenta de cuánto hay en el banco. O como esas chicas que heredan los perfectos ojos azules del padre y los pómulos de la madre y para los catorce, mientras trabajan de meseras en un McDonald's serán descubiertas por un agente y las lanzará a las portadas de Vogue o a las pasarelas de Chanel. O como esos niños prodigio que, teniendo tan solo tres años, escuchan una pieza de Schubert y la reproducen en el piano con tal maestría que los periódicos asegurarán que se convertirá en el nuevo Mozart. Así las personas que logran conocer al amor de su vida: viven una vida normal, pero nacieron con esa estrella invisible sobre sí, es cosa de destino. Conocerán al amor de su vida, quizá en la biblioteca, en el metro, en el supermercado, en una fiesta, por internet, en una galería de arte, en un bar, en un parque, en la calle. Lo sabrán al instante y no será necesario forzar nada, porque ambos están destinados.
Los demás tienen que conformarse con buscar a alguien que sea agradable a los ojos, ilusionarnos un poco, hacer labor de convencimiento y ver si funciona. Forzarse a continuar una relación porque ya tienen treinta y cinco y el avión se está pasando. Resignarse a que pasarán el resto de su existencia con esa persona que creen amar, que creen el amor de su vida, aún cuando inconscientemente saben que es una autoimposición.
Y estas ideas tan tristes me han tenido sin dormir hasta altas horas de la noche y despertarme tempranísimo sin haber descansado mas que tres horas. Me tiene tan deprimida pensar que quizá no estoy dentro de los afortunados. No porque quiera enamorarme y vivir la historia más loca y maravillosa del mundo, sino porque si no es así otra vez me sentiré excluida de las gracias de la creación.
Por el momento no me queda mas que vivir esas historias a través de lo que escribo y lo que leo, que eso es eterno y me mantendrá viva mientras quiera.


Hola, te conocí gracias a "La reina de a nieve" fanfic qe tienes publicado en fanfiction.net, debo decir que me encanta el curso de la historia y estoy deseando que continues pronto con ella. Me animé a escribirte porque creo que en alguna ocasión nos hemos sentido igual, corrigeme si me equivoco. Yo no soy una chica que destaque sobre otras, solo tengo dos amigas en las que confio pero que en ocasiones me hacen dudar sobre si yo les importo tanto a ellas como ellas a mi, somos diferentes. Soy una chica tímida, me considero fea, y debido a mi peso lo he pasado muy mal en el colegio, debido a eso me resulta difícil confiar en alguien nuevo, no suelo demostrar mis sentimientos, e inconsientemente aparento ser una persona seria. No me considero mala persona, pero no puedo enterder porque entonces me siento tan sola aun estando acompañada, las personas de mi alrededor no comprende como me siento y yo tampoco he intentado demostrarselo por inseguridad o por miedo tal vez a que no lleguen a comprenderme y me vean estúpida. Soy un alma soñadora, amo el anime, el manga y la lectura, estos han sido un refugio para mi, he intentado evadir mi realidad con ellos. Me consideran un poco friki por no ser ni pensar como los adolecentes de mi edad, pero en realidad creo que todos llevamos un friki dentro, en algunos se nota en otros no tanto, pero al fin y al cabo todos hemos hecho cosas "tontas" alguna vez ¿no?. Con respecto al amor, soy un caso perdido, amar a alguien solo lo he hecho una vez y fue un duro golpe para mi, ya te imaginaras a lo que me refiero, un amor no correspondido. No he tenido novio en lo que llevo de vida, no sé lo que es besar o ser amado "romanticamente" por otra persona y en muchas ocasiones he pensado que el amor no es para mi, bueno mejor dicho...yo no soy para el amor JE! Estúpido ¿verdad? A lo que me refiero es que creo no poder llegar a saber que es el ser amado y eso me causa tristeza. Todo este rollo viene a que creo que tu si puedes saber como me siento y por eso quisiera que fueramos "amigas de pensamiento", me refiero a que podíamos compartir experiencias vividas y cosas así. Puede parecer un poco egoísta de mi parte pero así no me sentiría tan sola. Gracias por ver mi comentario y lo siento si te he aburrido o parecido un poco "entrometida".
ResponderEliminarHola Noemi, primero muchas gracias por el comentario sobre el Fan Fiction, estoy tratando de retomarlo porque me ha costado encontrar tiempo para escribir, pero ya estoy en eso.
EliminarAhora, con respecto a lo otro, no soy la mejor persona para aconsejarte pues como verás también tengo mis problemas y en la adolescencia fueron más graves, pero creo que de alguna manera puedo llegar a entenderte pues muchas de las cosas que sientes yo las he sentido (y quizá las siga sintiendo). Sin embargo he crecido y te puedo decir cómo logré superar muchas cosas. Si tú quieres déjame tu contacto de e-mail o Facebook para platicar... si necesitas hablar con alguien yo estoy dispuesta a "escucharte" :)