Todos creen que saben qué necesito:
—Necesitas un hombre.
—Necesitas perder algo de peso.
—Necesitas concentrarte más.
—Necesitas organizarte mejor.
—Necesitas ir con tu doctor.
—Necesitas volver a comer carne.
—Necesitas una buena cogida.
Pero lo único que necesito, lo único que ansío con todo mi ser es la libertad. Poder vivir por mí y para mí, sin que me importe un bledo si alguien estará esperando algo en especial de mi parte. Quiero vivir sin compromisos sentimentales que me aten a una vida cómoda, que me alejen de las luces y de los prados, y de las tazas de porcelana y los alfajores a la media tarde. Quiero que me digan "es suficiente, ahora puedes vivir por ti misma" aunque muera de miedo, aunque me aterre al primer paso que de.
Necesito encontrar gente a la que pueda abrazar un rato, quien me pueda transmitir su calor durante el invierno —quizá desnudos—que me acaricie mientras duermo y a quien pueda sonreírle en medio de la noche. Pero que nunca me llame "novia", que nunca me llame "esposa", que nunca me llame "el amor de su vida", que me deje ir el día que decida irme.
Quiero comerme al mundo. Sufrir la soledad a cientos de kilómetros de casa. Protegerme a mí misma, saber que soy la única en la que puedo confiar. Caminar sola por las calles si así lo quiero, cargar con un celular al que me llamen una vez por semana.
Necesito leer, vivir a través de la ficción, sanarme a través de las letras. Escribir un montón, pero jamás publicar. Vivir decentemente, comprando cuando se me de la gana y gastando cuanto esté en mi poder. Necesito sobrevivir a la crisis en la que todos entran una vez cumplidos los 30, llegar a los 42 y decirle a mis padres: les dije que nunca tendría hijos, ¿ven? Que mis sobrinos me vean como la tía solterona, "la señorita". Sin eventos del día de las madres, sin una argolla matrimonial, sin haber adoptado otro apellido. Sin nada de eso, pero con libertad.
Necesito morir antes de los sesenta para no ser presa de mi propio cuerpo. Necesito dejar de pensar en un futuro compartido. Necesito ser libre siempre.
Necesito vivir sin arrepentirme de nada.
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