Lo que pasa es que me resigné a la vida. Antes pensaba que no merecía vivir, por muchos y múltiples motivos, que el hecho de que estuviera aquí sólo había sido un accidente. Aún sigo pensando lo mismo, pero ése pensamiento ya no me mantiene llorando por las noches ni hace que me lastime a diestra y siniestra.
Simplemente me resigné. Sí, mi vida sigue siendo un accidente. Soy fea, soy pobre, no soy carismática, ni siquiera inteligente, no tengo talento alguno, soy sólo uno de esos tantos seres humanos que nacieron, crecen y morirán en el anonimato. Yo no nací para brillar, nací para ser nadie, nada, una materia más ocupando un lugar en el espacio.
Lo más triste es que me he resignado a este pensamiento. A partir de ello he renunciado a muchas cosas: a la posibilidad de buscar a una persona a la cual amar y que me ame, a la aventura de una familia propia —me digo constantemente que mis hijos serían bastante feos—, al éxito, a la fama. Y ya ni siquiera me duele.
Me sentaré aquí a leer y escribir mientras la muerte llega, parece una buena forma de pasar el tiempo.
Vamos, que no decaigan esos ánimos, mira creo que muchas tuvimos esos pensamientos pero e aprendido que dejemos las cosas atrás, las cosas pasadas en el pasado, sin embargo no por eso afecte nuestro futuro, más bien si quieres un futuro distinto, manos a la obra, además, lo físico no es tan importante como la persona en sí, pule tus cualidades o cultiva algunas que te hagan serTIR satisfecha contigo misma, por anteriores cosas que e leído se que te interesan los demás, eso es bastante bueno, aunque desgastando, pero no siempre tiene que ser así, en cuanto a talentos la escritura es uno de ellos, se te da bien, bueno esa es mi opinión, asi que sigue adelante
ResponderEliminarMuchas gracias por tus ánimos, en realidad no soy una persona depresiva ni nada por el estilo, sólo tengo algunos problemitas de autoestima, pero ahí seguimos :). Gracias de nuevo :*.
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